El tifón Nida, según los meteorólogos el más potente que
llega al sur de China desde 1983, arribó hoy con fuertes tormentas y vientos a
grandes metrópolis de la zona como Hong Kong o Cantón, que han quedado
prácticamente paralizadas. EFE
Esas y otras localidades que forman una conurbación de 120
millones de habitantes en el delta del río de la Perla han cancelado la mayor
parte de las clases en los centros de estudio, jornadas laborales y servicios
de transporte, a la espera de que el tifón se degrade a tormenta tropical y
rebaje su peligrosidad.
El Nida, el cuarto tifón que esta temporada afecta al
gigante asiático, arribó a las costas chinas a las 3.35 hora local de la
madrugada de hoy (19.35 GMT del lunes) con vientos de hasta 151 kilómetros por
hora y a una velocidad de unos 25 kilómetros por hora.
En grandes ciudades del delta, como las citadas Hong Kong y
Cantón pero también Shenzhen, Dongquan, Foshan o Zhaoqing, se ha declarado la
alerta roja (máximo nivel de precaución) y se pidió a sus poblaciones que
almacenen en sus casas víveres y productos de primera necesidad para tres días.
También se han tomado medidas preventivas en otras
divisiones administrativas del sur de China, como la región autónoma de
Guangxi, la también costera provincia de Fujian o las de Guizhou y Hunan, más
al interior.
Las autoridades de la provincia de Cantón han anunciado en
una circular la suspensión de “proyectos, negocios, mercados, escuelas y
servicios de transporte”, y han pedido a las empresas y organizaciones que no
den servicios si éstos no son estrictamente necesarios, y animándolas a que den
hoy el día libre a sus empleados.
El Nida ha paralizado así todo tipo de actividades, incluida
la Bolsa de Hong Kong, aunque sí operó el vecino mercado de valores de
Shenzhen, la primera localidad alcanzada por el tifón.
En esa ciudad que forma “frontera” con la región
administrativa especial de Hong Kong, están en alerta 2.000 soldados y otras
fuerzas de seguridad, y están listas 200 ambulancias para hacer frente a
posibles emergencias.
Shenzhen y otras ciudades han habilitado estadios y otras
estructuras como refugios para personas que viven en zonas de mayor riesgo o en
viviendas menos preparadas para el fuerte temporal.
En Cantón, capital de la provincia homónima, también se han
suspendido clases y jornadas laborales, ordenando a la población que se quede
en casa.
Además se han suspendido en la ciudad todos los viajes en
tren -casi 200-, avión y barco hasta nueva orden.
En Hong Kong, que este verano todavía no se había visto
afectada por grandes tifones, se cancelaron hoy más de 150 vuelos.
Otros 300 vuelos registraron retrasos en la excolonia
británica, uno de los principales nudos de transporte aéreo en el este de Asia,
lo que causó largas esperas para cientos de pasajeros, informó el diario local
The Standard en su edición digital.
En las costas cercanas fueron evacuados más de 2.000
trabajadores del gran puente Hong Kong-Zhuhau-Macao, que unirá en el futuro los
dos extremos del delta del río de la Perla, y también se han trasladado a
tierra a más de 2.200 empleados de plataformas petrolíferas cercanas.
Ayer, a causa del mal tiempo, murieron tres personas y otra
resultó herida en la provincia de Guizhou, al norte de la de Cantón, debido a
los fuertes vientos y el granizo que afectaron la comarca de Sandu.
China sufre cada verano los efectos de numerosos tifones, y
por ahora el más destructivo en 2016 ha sido el Nepartak, que causó más de 80
muertos en la costa suroriental del país, principalmente en la provincia de
Fuzhou, vecina a Cantón.




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