Seguramente recuerdas aquellos momentos en los que freír
unas empanadas, pastelitos o tequeños eran la gloria. El aceite no faltaba
tampoco para esas croquetas de pollo que tanto te gustaba untar con salsa de
tomate.
Ahora sabemos que no hay ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo
contrario. Sin embargo, a veces hay uno que otro producto que reaparece, como
es el caso del aceite Vatel, que nuevamente dice presente en los anaqueles
venezolanos.
Aunque su llegada parece como la de ese familiar que no
hemos visto en tanto tiempo que hasta se nos vuelve desconocido y desagradable,
sobre todo cuando viene con una sorpresita bajo la manga, como la de su precio
susto.


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