Perder peso es duro…a no ser que seas chico.
Las mujeres contamos las calorías, pesamos los gramos de
azúcar que comemos, estamos a la última en dietas, hacemos ejercicio (casi)
todos los días y aún así, luchamos por alcanzar y mantener un peso saludable.
En cambio, los hombres pueden limitarse a comer pechugas de pollo y brócoli, y
ya queman grasa como por arte de magia.
La injusticia viene de dos factores biológicos. En primer
lugar, los hombres tienden a ser más grandes que las mujeres, con más músculos
en su cuerpo, y eso se traduce en un metabolismo más rápido, según la dietista
deportiva Jessica A. Culane. “Ellos requieren de más calorías para mantener su
peso”, puntualiza la experta. Por lo tanto, si reducen la ingesta de calorías,
aunque sea poca cantidad, son más propensos a bajar de peso.
En segundo lugar, los hombres y las mujeres tienen niveles
de hormonas muy diferentes flotando en su torrente sanguíneo, dice Culane. Por
ejemplo, nosotras tenemos una capacidad de construcción muscular de entre 15 a
20 veces menor y una testosterona para quemar grasa inferior a la de los
hombres. Y según un estudio publicado este año por la Universidad de Yale, las
mujeres tienen niveles superiores de estrógeno y progesterona, que hace que
tengamos más antojos que los hombres a la hora de comer.
1.
¡Arriba esas pesas!
Por norma general, los hombres tienen más músculos con los
que alimentar el metabolismo, pero eso no quiere decir que no puedas aumentar
tu masa magra. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, con las mancuernas. Levantar peso te
ayudará a quemar calorías. Cuanto más músculo tengas, más calorías quemarás
cuando estés en reposo. Y si te animas a levantar peso, aumentarás
temporalmente los niveles de testosterona, lo que optimizará tu potencial para
desarrollar tus músculos.
2. Planifica tus comidas entorno a las proteínas
De nada servirá que levantes peso si no comes suficientes
proteínas. Cada vez que haces ejercicio, tu cuerpo se desprende de las que
están dañadas y las reemplaza por unas nuevas y saludables que fortalecen tus
músculos. De ahí la importancia de reponer los suministros de proteínas y
hacerlo bien.
Para que te hagas una idea, la American College of Sports
Medicine recomienda que las mujeres que levantan pesas coman entre 1,2 y 1,7
gramos de proteína por kilo de peso corporal al día. Como norma general, comer
entre 20 y 30 gramos de proteína en cada comida puede ayudar a las mujeres a
construir masa corporal, aumentar el metabolismo y perder peso más fácilmente.
3. Trabaja tu relación con la comida
“Los hombres tienden a estar menos ligados emocionalmente a
la comida, y por ello les resulta más fácil seguir dietas estrictas”, según
Culane. “Las mujeres, en cambio, tenemos una conexión más afectiva con la
comida, en nuestro caso no es blanco o negro”, puntualiza la experta.
Y eso podría explicar porqué las restricciones en tu nevera
y en tu despensa se acaban volviendo en tu contra. Así que, en vez de eliminar
de golpe los carbohidratos y los lácteos de tu dieta, es importante que
establezcas una relación sana, tanto con los alimentos como con tu cuerpo.
4. Analiza tus hormonas
Si sospechas que tu metabolismo es más lento de lo que
debería ser, o si tienes síntomas de hipotiroidismo (como por ejemplo, cabello
muy fino, fatiga extrema, estreñimiento, sequedad de la piel y sensibilidad al
frío), deberías hacer una visita al médico.
Con un simple análisis puedes determinar si tus esfuerzos
por perder peso están siendo saboteados por unos niveles de hormonas bajos.
Así, si en el test algo sale mal, tú médico podrá derivarte a un endocrino o a
un especialista en obesidad, que sabrá cómo controlar tus hormonas para que
alcanzar un peso saludable no sea una batalla perdida.

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