1. Fruta. Que sea fresca, jugosa y deliciosa. A la fruta le podemos añadir muchos calificativos y la gran
mayoría, buenos. Y si lo que buscamos es un extra de hidratación para nuestro
cuerpo, no puede faltar en nuestro día a día porque su composición pueden
llegar a contener un 90% de agua. Toma nota: sandía, fresas, melón, pomelo,
uva, melocotón, pera, manzana o naranja son las recomendaciones de la doctora,
Christina Schepers, directora del departamento de dermatología de la Clínica
Planas.
2. Verduras. Junto con la fruta, también pueden facilitarle
a nuestro cuerpo la ardua tarea de estar siempre bien hidratado. Especialmente
en verano. Su composición también puede alcanzar el 90% de agua. La doctora
Schepers señala al pepino, la lechuga, el apio, el tomate, la calabaza, el
brócoli, la cebolla, la patata o la zanahoria como posibles aliados en tu
cocina.
3. Leche. Nuestra madre ya nos lo decía de pequeñas: “bebe,
al menos, un vaso de leche al día para tener unos huesos fuertes”. Y nunca se
nos olvida. De lo que quizás no eres tan consciente es de que también puede
ayudarte a mantener el cuerpo hidratado. Torrell la destaca por su proporción
de agua, que alcanza el 87%.
4. Huevo. ¿A quién no le gusta acompañar una ensalada de los
más verde con un huevo hervido? Está riquísimo y encima (entre otras
propiedades), ¡nos aportará hidratación extra gracias a su 74% de proporción de
agua!
5. Pescado. Para Torrell no podía faltar este pilar de la
dieta mediterránea. No dejes de consumirlo durante estos días de verano porque
gracias a su 70% de proporción de agua, te ayudará a cumplir el objetivo que
estamos buscando.
Ahora solo te falta
saber la justa medida de los alimentos, ¿verdad? La doctora Schepers señala que
“se recomienda incorporar a nuestra dieta diaria, por lo menos, 5 raciones de
verdura y fruta”.
Pero, ¿cómo lo incorporamos a nuestro día a día? Torrell
puntualiza: “Mi recomendación es tomar entre 2- 3 raciones de fruta al día (una
ración son entre 140 y 150 gramos en peso neto) y 2 raciones de hortalizas y/o
verduras. Además si alternamos la toma de frutas y verduras en forma cruda o
cocida con otras elaboraciones como batidos defruta triturada con leche o
cremas de verduras (vichessoye, gazpacho, etc.), estamos añadiendo mayor
cantidad de agua y con ello obtenemos un beneficio de hidratación extra”.
Pero no servirá de nada cuidar tu alimentación para
asegurarte un cuerpo hidratado si después caes en las garras de los alimentos
salados. “Provocan mayor sensación de sed ya que desequilibran la concentración
osmolar del agua corporal”, señala Torell.
Apunta estos nombres y evítalos en la cesta de la compra:
quesos muy salados; derivados cárnicos (bacón, tocino, butifarra o longaniza);
patés; sobrasada y embutidos; extractos y sopas de carne y pollo; pescados
salados, ahumados o en conserva; productos elaborados con carnes o pescados
como croquetas y empanadillas; verduras y hortalizas en adobo; galletas
saladas; croissants salados; patatas chips; frutos secos, salsas comerciales
(mayonesa, kétchup, salsa de soja o mostaza) y bebidas con alto contenido
alcohólico.






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